lunes, enero 23, 2006

SOBRE LOS VIENTOS
Primera parte

Llegaste hace poco mas de un año, en una de esas mañanas lindas de primavera y solo algunos días antes de lo planeado. Y como uno de esos vientos que voltean los paraguas, nos dejaste descubiertos en medio de la inesperada tempestad de tu arribo, mirándonos uno al otro, comprobando como el agua nos empapaba, como se escurría brazo-abajo y como resbalaba a goteras por las mejillas coloradas.

Entonces nos vimos obligados a tratar de cobijarte y en eso estábamos atareados, cuando llegó hasta nuestras narices tu olor a recién venido, a aquí-te-las-traigo-pedro, a esta es mi casa, a “no matter what you think, I´ll stay”.

Te abriste paso con esfuerzo hasta mi pecho y allí diminuto, mojado y dolorido te quedaste para siempre; blando, soñoliento, diferente y feliz, el viento chicoteando aún sin piedad las paredes de mi casa, las gotas reflejando su descenso sobre el pequeño espejo.

Y como un rayo comprendí tu corazón sin necesidad de escuchar tu voz. Conversa, me entregué a tu plegaria silenciosa y arrebatada por un mareo fulminante desperté nuevamente a tu cuerpo tibio, que sobre el mío exigía su oportunidad de cambiar el mundo. Mi mundo.

Tu nacimiento marcó, sin duda, uno de esos momentos en que todo cambia para siempre, en que las prioridades se reordenan, los afectos se hacen más profundos y los lazos de compromiso entre quienes se aman se estrechan indisolublemente.
Con los días, del miedo ha surgido un remanso de juguetes en el que no soy mas que una de las fichas en el tablero que tú nos regalaste.

4 comentarios:

kiantei Castor dijo...

La tarea consiste en estar bien parados.
entonces vienen estos vientos y puede que nos pillen de espaldas y nos botan, y de frente, y nos botan, o de cabeza o de lado, o bien sujetos y pasan, pasan con su ráfaga demoledora y siempre causan algún efecto, puede que nos lancen contra las rocas y nos despedacemos o tal vez que solo quedemos con el pelo revuelto, pero siempre, siempre dejan más de alguna secuela.
Es cuestión de estar preparados.

Te leo.

El señor K. dijo...

Y así la vida se nos va armado o desarmando, dependiendo de cómo queramos tomarla.
Pero usted es grande, siempre lo ha sido, y estoy seguro que su austral pingüinito -eso sin hablar de la pequeña de alborotados cabellos- se lo agradecerá siempre.
Mil besos.

Ponto García dijo...

Me gustó. Tan maternal y sin embargo rotundo, nada blando.

Un saludo.

Gonzalo dijo...

mmm .... kien será?